martes, 14 de octubre de 2014

Todo va bien.

Todo va bien.
Grito en silencio. Todo va bien.
No hay nadie capaz de dañarme, nada puede detenerme.
Todo va bien entre lágrimas. Cuando no hay más que perder, cuando nada importa, entonces, todo va bien.
Estás tendida en el suelo, sin fuerzas. Todo va bien , porque no puede ir peor.
Esperas ansiosa ser un fénix, resurgir de la nada con más fuerza que nunca, pero continuas grabada con tiza en el suelo.
Por fin. Se ha acabado. Pensarán en todas partes que por fin me he largado, que mis gritos, mis lloros a las tres de la mañana ahora solo son sus pesadillas porque, todo ha acabado.
Todo va bien porque ya no queda nada.
De los dos se salva uno y nada mas, un numero menos, un numero más en nuestra lista.
Sólo somos números, para que todo vaya bien.


jueves, 9 de octubre de 2014

Frida Khalo.




"Amurallar el propio sentimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior"

"Aunque haya dicho “te quiero” a muchos y haya tenido citas y besado a otros, en el fondo sólo te he amado a ti…"

" … aprenderé historias para contarte, inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie."

" Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?"

" Me pinto a mi misma porque soy a quien mejor conozco"

 "¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo."


Personas tan valiosas no se encuentran a menudo.
 

Los mundos encarcelados.


Hay veces que no queremos ver.
Aquello que es evidente, la verdad que se esconde y pide a gritos ser encontrada por quien no quiere hallar la respuesta.
Podemos crear los muros más altos, los más fuertes y sobre todo los más opacos para ocultarnos del mundo. 
Los mundos encarcelados.
Son mundos al fin y al cabo. Mundos tan pequeños, que dan claustrofobia. Tan individuales que hasta uno mismo se presenta como un invitado.Tan fríos que cualquier atisbo de calor queda tapiado al otro lado.
Al final se abre una grieta, el tiempo no pasa en valde para nada ni nadie. Se agrieta nuestro mundo fortificado y cerramos los ojos. No queremos ver.
Pero la luz es evidente, aun con los ojos cerrados. La noche es más fría, con el calor entrando silencioso. Ya nadie está a salvo.
Nadie eres tu y esos ojos inquietos.
Nadie está esperando a que quieras ver, como todo ha cambiado.
Miras por ese pequeño agujero, y entra de golpe la verdad. Como una bomba de relojería instalada en tu corazón, marchitando todo lo que antes florecía en los jardines de la ignorancia. 
Tu imperio destrozado, y tú con los ojos bien abiertos, queriendo ser incapaz de inmutarte pero...